Ortega y Gasset dijo "que el drama del ser humano era decidir a cada instante, lo que debe hacer en el momento siguiente", y es por eso que “la vida es una contínua toma de decisiones”.
Nada más levantarnos por la mañana empezamos a tomar decisiones inconscientemente: levantarnos, elegir la ropa del dia, preparar el desayuno... todo son pequeñas decisiones inconscientes en las cuales, las opciones entre las que elegir son pocas y las consecuencias de una decisión equivocada no son graves.
En la actividad empresarial la toma de decisiones es algo frecuente y sistemático y lleva implícita una alta responsabilidad porque a veces hay muchos recursos en juego. En este ámbito las decisiones son imposibles de eludir y se han de tomar la mayoría de las veces con prisa y careciendo de la suficiente información, por lo que el riesgo de fracaso es mayor.
El problema surge cuando hemos de tomar una decisión más compleja en la cual intervienen múltiples opciones y las consecuencias del error pueden llegar a tomar dimensiones de catástrofre. Y esto pasa tanto en la vida personal como en la profesional.
Cuando nos enfrentamos a un problema de gran magnitud y envergadura, lo primero es analizarlo y delimitarlo con objetividad, evaluando su importancia y posibles consecuencias, así como la gravedad de esas mismas.
A continuación hace falta elaborar una lista con las posibles soluciones, que pueden ser muchas, y para ello conviene escuchar la opinión de las personas que nos rodean: ya sean personas maduras con mucha experiencia a sus espaldas, ya sean personas jóvenes, con el arrojo de su propia inexperiencia. Todos nos pueden dar ideas y consejos, pero puede ser que en lugar de ayudarnos aún nos confundan más, por lo que también conviene pararnos un poco a estudiar a esas personas y sus motivaciones y entonces podremos seleccionar a quién hacer partícipe de nuestras dudas.
Hay que ser muy precavido acerca de que personas pueden ser útiles para comentarles las dudas sobre un problema, pedirles opinión, compartir nuestras propias ideas, presentarle opciones, etc. Y también conviene saber la motivación y el fundamento que hay detrás de todo consejo recibido, así como sus pros y sus contras, porque hay muchas personas que no saben dar opinión, o lo hacen a medias o no tienen criterio suficiente para hacerlo.
En el mundo empresarial, además de escuchar opiniones, tendremos que buscar datos e información fiables, porque una mala información conduce a decisiones erróneas y costosas, por lo que el proceso de toma de decisiones se sustenta en la calidad de la información que se tenga sobre el objeto de decisión.
Muchas veces nuestras decisiones se basan en nuestros sentimientos, en nuestras emociones, en nuestras motivaciones externas e internas, en la carta astral, en la posición de la luna o en cualquier cosa sin mucho fundamento para ser una base que nos ayude a llegar a una conclusión segura. También tomamos decisiones a la ligera creyendo que las cosas buenas (o malas) que le han pasado a otros también nos pasaran si hacemos lo mismo, o tomamos decisiones que a otro le han ido mal pensando que nosotros lo haremos mejor. Estas son las decisiones del “sexto sentido”.
Una vez enumeradas racionalmente las posibles opciones, necesitamos estudiarlas de manera profunda sin permitirnos el lujo de hacerlo a medias o ignorarlas y además tomar a la ligera la que nos parezca a simple vista la más fácil u obvia. Iremos descartando las opciones que presenten más posibilidades de riesgo que de éxito y las que tengan mayores consecuencias negativas o indeseables efectos colaterales para otros.
No dejaremos de hacer esto hasta que hayamos descartado las opciones una por una y al final nos quede una sola, que será la que destaque por ser la más acorde con la realidad y la que presenta mayores probabilidades de éxito.
Pero aunque lleguemos a tener esa opción deseada, puede ser que aparezcan opciones que no habíamos contemplado antes y ahora lo hagamos.
Lo importante es tomar una decisión racional habiendo agotado todos los recursos posibles para poder estar seguros del porqué hemos llegado a una determinada conclusión y estar completamente seguros de porqué no hemos escogido ninguna de las otras opciones.
Y a pesar de tomar tantas precauciones para tomar una decisión, puede ser que nos equivoquemos, para lo cual también tenemos que estar preparados para el fracaso.