A raíz del tono ciertamente machista que he leído en algún que otro hilo últimamente, sobretodo uno en el cual una mujer parecía querer decir que las mujeres tenían que competir entre ellas para conseguir a su hombre, se me ocurren una serie de reflexiones:
Mi madre fue una mujer trabajadora toda su vida, lo cual ahora no es raro, pero hace casi 40 años tuvo que soportar muchas chanzas por parte de algunas vecinas "sus labores", que consideraban que mi madre no estaba cumpliendo con su glorioso deber de procurar felicidad y bienestar a su guerrero y a sus hijos.
Mi madre no me enseñó a cocinar para agasajar a ningún estómago masculino, sinó que me enseñó a cocinar para sobrevivir.
Mi madre no me enseñó a maquillarme para seducir a ningún hombre, sinó que me enseñó a usar el pintalabios y el colorete sólo cuando yo misma me viera mala cara en el espejo.
Mi madre no me educó para seguir la moda: me enseñó a vestir cómodamente y en consonancia con mi bolsillo.
Mi madre no me enseñó a hacer labores, me enseñó a coser botones y hacer dobladillos.
Mis padres no me pagaron los estudios porque no podían, pero me ayudaron y me animaron para que trabajara y me los pagara yo.
No me educaron para pescar marido rico, sinó para encontrar mi lugar en el mundo.
No me educaron para ser florero, sinó para ser útil.
No me educaron para ser el complemento de un hombre, sinó para ser completa por mí misma.
No me educaron para competir con otras mujeres para conseguir a un hombre.
He aprendido que por amor no todo se vale. Por codícia sí. A veces no amamos a una persona sinó que la codiciamos, y es entonces cuando hacemos tonterías que vestimos con la etiqueta de que "en el amor todo está permitido", pero no es amor: es codícia de ponerse una medalla de éxito de conquista.
He aprendido que la talla de una persona no está en el grosor de su cartera ni en el abolengo de su estirpe.
He aprendido que los sentimientos nacen, crecen y mutan o mueren, inevitablemente. Así que si mi pareja me dice que se acabó, pues se acaba y no hago nada al respecto. Por amor no hay que luchar, puesto que ninguna lucha revive algo que ya está muerto.
He aprendido que no tengo que esperar a que me abran la puerta para cederme el paso, sinó que soy capaz de abrirla yo sola.
He aprendido que en cuestión de pareja, la confianza es el mejor motor.
He aprendido que los celos són un sentimiento maligno que a su vez es preludio del desamor.
He aprendido que los hombres no són tan mononeuronales como nos quieren hacer creer, sinó que esa apariencia es parte de su atávico rol masculino.
He aprendido que a los hombres los puedes atraer con un escote hasta el ombligo, pero que sólo continúan a tu lado cuando les gusta algo más en tí que ese escote.
He aprendido que si busco un compañero de vida no tengo que usar un escote hasta el ombligo porque así sólo puedo llegar a conseguir compañeros ocasionales.
He aprendido que no necesito a un hombre a mi lado para sobrevivir.
He aprendido que en el mundo de las relaciones nos comunicamos casi más visualmente que verbalmente, que un gesto dice mucho de una persona, que una mirada puede contener un discurso.....
He aprendido que a las personas no se les puede pedir aquello que no están dispuestas a dar.
He aprendido que no necesito a un príncipe azul porque no soy una princesa rosa.
Por todo lo expuesto y por otras muchas cosas más que seguro que me dejo en el tintero, manifiesto que, de acuerdo con el criterio que he ido desarrollando a lo largo de mi existencia:
- PIENSO por mí misma
- NO SOY UN FLORERO de aparador
- TOMO DECISIONES, tanto acertadas como equivocadas
- TENGO INICIATIVA, con mayor o menor éxito
- OPINO cuando tengo algo que opinar (aunque no me lo pidan)
- NUNCA LE HE HECHO LA PELOTA A NADIE, aún no he aprendido
- NUNCA HE USADO LAS TETAS PARA SEDUCIR
- NO SIGO A NINGÚN LÍDER, a no ser que me convenza lógicamente y no carismáticamente.
Mi futuro compañero de vida tendrá que lidiar con todo eso, porque eso es lo que hay y punto.
He visto tu comentario en la página
ResponEliminahttp://otracaradelagestalt.blogspot.com/
y leo este artículo de tu blog y me siento identificado. He llegado a la conclusión después de que mi es mujer a roto conmigo. Ella recibió terapia gestalt.Lo de ser tu mismo, son unas cualidades de cada persona, sobre todo el criterio propio de la vida y el mejorarte con la experiencia y la influencia de la gente que te rodea.
Pero es mas una reflexión de alguien que ha hecho terapia y yo lo he aprendido por mi mismo y mi experiencia.
ResponEliminahola !
ResponEliminame ha llegado tu blog. Me encantaría que pudiéramos contrastar nuestras experiencias.
Me puedes escribir? loquenocuentagestalt@gmail.com
Mi situación es la misma que la tuya. no te pidió que fueras a terapia?
Saludos, espero tus comentarios.
Yo, todo lo que has dicho, lo he aprendido sola, y me ha gustado mucho aprenderlo sola. Un afectuoso saludo.
ResponEliminaNo comprendo el último comentario.Sola es por tu experiencia con la gente que te rodea y no por un cursillo filosófico y psicológico.
ResponEliminaUn saludo.
Nuestra experiencia es nuestra, la vamos confeccionando a lo largo de nuestra vida.
ResponEliminaLa experiencia de los demás nos sirve de referencia, pero no se ha de convertir en un libro de cabecera ni tampoco puede sustituir a nuestra propia experiencia.
Todos los cursos o cursillos del supuesto crecimiento personal nos llevan a hacer nuestras las experiencias de otros, y entonces podemos dejar de ser nosotros mismos.
Estoy orgullosa de ser la dueña de mi propia experiencia.
Solo eres tu mismo cuando nadie influye en tus decisiones, cuando nadie te enseña a tomarlas, cuando has llegado de verdad a ser adulto. Tu mismo es una persona en bruto con tus cualidades y tus defectos, vulnerable o seguro, alegre o miedoso. Las cualidades son infinitas de cada uno. Tomar decisiones porque hoy estoy triste, mañana contento, pasado preocupado. Aquí y ahora es una mala formula. No importa el lugar ni tampoco el momento. Solo importa que tú seas el que decides sin nadie más. Hoy puedo decidirme y mañana echarme para atrás porque ese soy yo. Nadie me puede convencer para lo contrario. Tanto amor, tanto cariño, tanta felicidad, tanta emoción hace que solo se viva en la fantasía. Cada cosa en su justa medida. Hay que ser adulto y no un adolescente. Puede pasar que anheles tenerlo todo y no te des cuenta de que ya lo tienes.
ResponEliminaSaludos.